¿Qué estructura tiene un correo o una carta formal?
Un correo profesional tiene un asunto claro, un saludo, un primer párrafo que dice para qué escribes, el desarrollo con los datos necesarios, una petición concreta y una despedida con tu nombre. Una carta formal añade la fecha, los datos del destinatario y una fórmula de cierre más tradicional.
Qué hace cada modo
| Modo | Para qué sirve | Estructura que sigue |
|---|---|---|
| Carta formal | Trámites, reclamaciones, solicitudes | Fecha, destinatario, asunto, saludo, cuerpo, cierre y firma |
| Solicitud de empleo | Correo breve de candidatura | Fecha, destinatario, saludo, puesto y dónde lo viste, cualificación, oferta de entrevista |
| Seguimiento | Retomar un contacto | Asunto, saludo, recordatorio de una línea, petición, agradecimiento y firma |
La carta de presentación extensa tiene su propia herramienta: el generador de cartas de presentación.
Tú, usted y vos
En correos formales se usa el trato de usted. En España y Latinoamérica varía el grado de cercanía en el trabajo, y en algunos países se emplea el voseo en contextos informales. Si dudas, consulta la guía sobre tú, usted y vos y elige el trato que usa la persona que te escribe.
Cómo sacarle partido
- Anota los datos imprescindibles: destinatario, motivo, fechas y petición concreta.
- Escribe en las notas el resultado que buscas, como una respuesta antes de una fecha.
- Sustituye cada marcador entre corchetes por el dato real.
- Pasa el texto por el corrector gramatical y, si hace falta, ajústalo con cambiar el tono de un texto.
Antes de enviar
Lee el correo en voz alta: si una frase suena rígida, simplifícala. Comprueba el asunto, el nombre del destinatario y los archivos adjuntos, y añade un plazo si necesitas una respuesta.
Límites que conviene conocer
El redactor no conoce al destinatario ni las normas de tu empresa o institución. Cada proceso admite hasta 6.000 caracteres. Para documentos legales, reclamaciones con plazos o contratos, el borrador es solo un punto de partida y conviene que lo revise la persona o el servicio competente.